El momento de reiniciar
Creo que todos hemos tenido aquel momento de introspección en el que nos decimos a nosotros mismos, es el momento de recomenzar, hacer un tipo de reinicio en el contador y seguir la batalla.
Sea cual sea el propósito, año nuevo, nueva relación, nunca casa, el momento nos llega de manera inesperada y un tanto gloriosa. Hoy al referirme a ese pensamiento recordaba mi historia durante los últimos 5 años (ya casi serán 6 si la cuenta sigue avanzando al ritmo firme que lo ha hecho)
La pandemia fue un freno abrupto. Quizás incalculable en cuanto lo que nosotros o nuestro futuro iban a remarcar, hoy después de casi 6 años ese eco parece un lejano recuerdo, pero al realizarme la misma pregunta año tras año parece solo mi mente en rumiante, de lo que debería haber sido y aún no es.
Un cambio de país, un cambio de carrera, un cambio de idioma, un cambio de relación, tal vez un cambio de trabajo?. Aquellos cambios y los reinicias que vinieron con ellos parecen no haber sido suficientes o quizás se quedaron más en intención que en hechos.
Con este nuevo año no quiero ser la cuenta de mas un libro de motivación de lo que no pudo ser, ni el recurro del arrepentimiento por una vida sin realización. Aceptar la culpa y el error es parte de crecer y creo con firmeza que eso deparará este nuevo año
No creo en mis palabras como contrato nupcial, creo que nosotros como humanos somos la prueba de lo reincidentes y repetitivos que tendemos a ser, pero al mismo tiempo se que cambiamos de maneras inesperadas, nos transformamos hasta en quizás ello que dijimos en algún momento odiar. Aceptamos y seguimos
Mi punto es, no quiero esperar ser esa parada de semáforo que se siente eterna al cambio, ni menos aquel olor con recuerdos de algo que no puedo tener en claridad. Quiero que mi vida sea aquello por lo que me determine a ser, aceptando que no tendrá que ser perfecta, ni glamorosa en momentos, pero si real al punto de sentirla propia y no una historia en lapsos de 15 segundos.
Un tratado de cambio no significa un extremo contrario, significa poder tener aquel equilibrio en el que soñamos tener, esa “felicidad” a la que añoramos será solo un cálculo casi de equalizador, un sonido adecuado para recordarnos el camino.
El mirar menos a los demás como una envidia de realización por sus vidas y más como inspiración para la mía, robar como artista de aquello que para otros llena su alma, aquello que nos mantiene vivo, fuera del trabajo o el oficio, pues ese cartón colgado nunca va a dar aquella estabilidad prometida.
A mi futuro yo: vive como si mañana fuera tu último día y ama sinceramente, no te distraigas por lo fácil, disfruta lo simple y navega lo complicado. Parecerá más complejo en la realidad que en el recuerdo, porque el esfuerzo solo es percibido en momento presente, pues nunca lo vemos de manera vivida una vez pasado.
Vivir un día a la vez, para que nos baste el propio afán, y de aquello solo podremos decir, aprendimos. Que siempre nos quede un lugar para la duda pues lo seguro ya no trae misterio.
Es tiempo de comenzar